Exposición conjunta de los artistas Horacio Fernández y Julita Luco.
Horacio Fernández
Esta nueva muestra del artista chileno-español Horacio Fernández Munizaga (Santiago de Chile, 1960) presenta una propuesta reflexiva a la par de cautivadora, en la que nos encontramos con su reconocible lenguaje abstracto gestual, enérgico y vital, esfuerzo que resulta crucial a la hora de abordar sus construcciones metafóricas. Piezas en las que el factor dominante es el color, elemento constructivo y espacial, además de germen de una nueva realidad lírica. Finas veladuras acrílicas, fuertes contrastes de tono y empastes cargados de pigmento, todos fundamentos de estos entramados expandidos, que hacen referencia bajo sus títulos a realidades tanto físicas como abstractas.
La obra de Horacio Fernández se convierte en un diálogo que se ejecuta en dos niveles. El primero, entre la obra y el artista. Una relación intensa que trasciende la realidad y persigue materializar, a golpe de brocha y una vitalidad desbordante, lo indecible. En ese dar cuerpo a lo inaprensible, aprovecha todas las capacidades expresivas propias del lenguaje abstracto para dejar constancia de lo vivido, lo recordado e, incluso, lo deseado.
Esta selección de piezas, se presenta ante nuestros ojos como objetos con vida propia, demandando nuestra curiosidad al proponernos un enigma. Resolverlo es nuestra tarea y es en este segundo nivel de diálogo, entre la obra y el espectador en el que el carácter evocador del trabajo de este artista chileno cobra relevancia.
Julita Luco
Su pintura es una expresión vibrante que se impone por si misma como torrente de color que fluye con la fuerza y espontaneidad de la naturaleza.
Con una trayectoria de más de 28 años, nos invita a conocer un universo artístico donde convergen su amor por la vida, el color y la naturaleza.
Para Julita, pintar es plasmar su mundo interior, una forma de vivir y expresar su alegría. Su obra transmite emociones a través de pinceladas, colores y aguadas que reflejan sus vivencias y su mirada optimista. Este sentir se manifiesta en lienzos luminosos, e intensos donde el manejo del color constituye una característica distintiva de su trabajo.
El color es para ella más que un medio técnico, es una fuerza de expresión que refleja su energía creativa y su búsqueda de luz.
La técnica de Julita está íntimamente relacionada con sus etapas de vida y con su conexión con la naturaleza. Cada obra trasciende la representación naturalista capturando la luz y la poesía de situaciones cotidianas. La conexión con su entorno surge de una filosofía de vida basada en la calma y la contemplación. Es desde la tranquilidad que logra percibir y absorber la esencia del mundo que la rodea, transformando estas sensaciones en creaciones.



