PATRICIA HENRICY

Mi historia de amor con los Andes Peruanos y las culturas andinas empieza con Beatriz, mi nana. En esos tiempos era común traer a la capital, Lima a jovencitas del campo para trabajar en los hogares limeños.
Beatriz tendría unos 15 años, yo 2.Me enseñó a cantar Huaynos, bailar Huayno y escupir como una llama. Me contaba historias de su tierra, que añoraba su casita en el campo, sus corderítos, me contaba de sus travesuras allá en las montañas, me contaba de la lluvia, del rayo y del trueno.
Ella sembró en mi una tierna semillíta de amor por su tierra que fue creciendo poco a poco hasta que nos separaron.
Quedé con la nostalgia de volver a un lugar en el que jamás había estado...hasta que viajé a Cusco.
Sin tener raices andinas, amo mis montañas y su gente y eso es lo que reflejo en mi humilde trabajo, es un eterno homenaje a " mi Beatriz" en su mundo.