LUZ FANDINO

La comunicación de espacios y la alquimia integradora de mar, cielo y tierra hablan de un trayecto no lineal ni fragmentado entre devastación y renacimiento. Un espacio integrado emerge entre neblinas como escenario único de transfiguración, compendio de un tiempo indivisible atravesado por la redentora fluidez del movimiento y la experimentación. En una lúcida digresión creativa respecto a las constantes más reconocibles de su obra, la autora crea una arquitectura del dinamismo que recorre su propio universo personal.

La alteración iniciática del tiempo y de la biografía queda codificada en esta serie magistral de acuarelas bajo forma de luz proyectada, de sutiles desplazamientos celestes, de barcos sobre mares inasibles y del arco como trazo elemental, en su doble vertiente de elemento de sustentación y puente entre posiciones enlazadas por una continuidad transformadora.

Esta personal visión de la itinerancia entre estadios de la existencia, de mudanza ritual y eficiente de la propia pulsión creadora, se apoya en una marcada oscilación de tonalidades penetrada por la luminosidad, el repertorio cromático y las energías naturales de la ribera colombiana del mar Caribe, cuyo cambiante rostro entre lo impetuoso y lo evanescente presta a la autora un soporte metafórico inestimable y definitivo paraComo el agua en el universo simbólico de raíz bíblica, la colección TRÁNSITOS constituye una indagación de la vida y del proceso creativo como peregrinajes siempre inacabados. Brumas, naves, arcadas, corrientes líquidas y puentes suspendidos se convierten en metáfora de éxodo, espacio de transformación, túnel que conecta la realidad con su imagen transmutada. En la mano de Luz Fandiño este dinamismo adquiere corporeidad envolvente e iluminadora, situando serenamente la mirada del espectador ante el rostro abisal de las preguntas últimas.


alumbrar su obra.


Jesús M. Miranda Arranz